Dirígete a tus clientes. Y no a la competencia

| Actualizado: 03/09/2015

Marketing jurídicoEn el sector jurídico también hay que tener claro que los contenidos que desarrollemos deben atender las necesidades de tus potenciales clientes.

Por lo que antes de empezar a confeccionarlos debes saber quiénes son. O mejor dicho, tienes que conocer perfectamente cuál es el perfil de los individuos que normalmente deciden la contratación de tus servicios:

  • ¿Expertos en Derecho como tú?
  • ¿Empresarios sin formación jurídica?
  • ¿Profesionales de otros ámbitos como economistas o ingenieros?
  • ¿Particulares?

Delimitar correctamente lo anterior, entre otros motivos, es importante en el marketing jurídico para saber cómo te tienes que dirigir a ellos de tal forma que obtengan a primera vista una inequívoca impresión de profesionalidad sobre tu firma o marca profesional.

Pero también para que entiendan tus contenidos y terminen generándoles valor desde la empatía y la confianza. Todo ello como trámite previo a su conversión en clientes.

¿Parece evidente, no? Pues yo mismo he sido el primero en cometer este error.

Y sólo hay que pegar un vistazo a algún que otro portal corporativo de abogados, procuradores, asesorías de empresas o administradores de fincas (y a sus canales de vídeo en Youtube) para comprobar que es muy habitual: profesionales que, por ejemplo, dedican esfuerzos al desarrollo de contenidos para personas sin formación legal y que parece que estén haciendo una conferencia ante catedráticos de universidad.

Pero a su vez es importante diseñar una política de elección estratégica de contenidos, y no sólo en el ámbito digital, que atraiga a los clientes y no a la competencia.

Pongámonos en el supuesto de que tenemos un despacho de abogados que quiere captar a pequeños empresarios y particulares y comenzamos a desarrollar entradas en nuestro blog, por ejemplo, sobre qué hay que hacer para poder ejercer la abogacía o en qué tipo de formación de postgrado es recomendable participar para especializarse en un ámbito profesional concreto.

La consecuencia de lo anterior ya ha sido anticipada: empezamos a recibir muchas visitas y estamos muy felices por ello. Pero no hay conversión. Porque la orientación al cliente brilla por su ausencia.

Por todo ello es recomendable que antes de empezar a diseñar nuestros contenidos definamos los tipos de clientes a los que de manera prioritaria nos dirigiremos; analizando cómo nos tenemos que dirigir a ellos de tal manera que sepamos, por ejemplo, si tenemos que evitar (o no) el uso de conceptos jurídicos que no se entiendan fuera de la profesión.

Pero también intentaremos centrarnos en aquellas materias que les resulten de interés. Y que a su vez estén alineadas con nuestro objetivo comercial. Así, si hemos decidido posicionarnos como expertos en derecho laboral, trataremos esta disciplina y sus ámbitos relacionados y no asuntos de derecho matrimonial.

De esa manera reforzaremos los atributos de la marca, comenzará a operar adecuadamente el marketing de atracción y nuestros esfuerzos empezarán a ser compensados.

Comparte...
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn