De cómo la tecnología exponencial cambiará el Derecho

| Actualizado: 08/07/2015

Tecnología exponencialMientras que al menos en España, sigue potenciándose sin criterio la incorporación a la Universidad de un indeterminado número de futuros graduados en Derecho, durante las próximas décadas estos profesionales comprobarán cómo parte de sus funciones podrían ser desarrolladas por avanzados instrumentos de inteligencia artificial; lo que promoverá una importante transformación en el ámbito de la ciencia jurídica. A la vez que aumentará la productividad; reducirá plazos y costes e impactará consecuentemente en el negocio legal.

Así por ejemplo, la tecnología será capaz de proveer de una manera más precisa, rápida y eficaz -previa rigurosa comparación de infinidad de normas, documentos doctrinales, costumbres y sentencias- soluciones jurídicas a problemas concretos de las personas físicas y jurídicas. De tal manera que con una simple interacción de búsqueda en una plataforma de grandes conjuntos de datos, ésta sea capaz de analizar y proponer la mejor fundamentación y estrategia jurídica de parte. Pudiendo derivar en la automática redacción de documentos tales como demandas, contestaciones, recursos, informes, etcétera, así como en su presentación telemática donde corresponda.

En el mismo sentido, la tecnología cambiará para siempre aspectos técnicos, jurídicos y organizativos de la administración pública; lo que llevará a una mayor optimización de sus recursos. De tal manera que quizá, este tipo de herramientas sean capaces de iniciar un expediente administrativo o contestar con la mínima intervención humana un escrito presentado por parte de un ciudadano.

No obstante, está por ver si como algunos pronostican, incluso la tecnología llegará a disponer de instrumentos que impartan Justicia de una forma directa, imparcial y sobrehumana o si por contra, aquélla se verá limitada a la aportación de elementos de análisis y gestión que ayuden en su tarea diaria a jueces y magistrados.

Aunque ya existen avances que se pueden constatar en algunos de los referidos sentidos, todo lo indicado bien podría parecer el perfecto argumento de una historia infantil. Pero lo cierto es que la tecnología transformará exponencialmente antes o después el ámbito del Derecho, como también diversos sectores clave para la evolución humana tales como la Medicina. Al menos así se ha anticipado, entre otros, por Ray Kurzweil, a través de lo que han venido a conceptualizar como la Singularidad:

El inicio del siglo XXI marca el comienzo del periodo más interesante y transformador que la humanidad haya conocido: la liberación del ser humano de sus cadenas biológicas y la consagración de la inteligencia como el fenómeno más importante de nuestro universo. A medida que esta transformación se vaya convirtiendo en realidad, nuestra especie también se enfrentará a nuevos retos jamás antes planteados: un increíble aumento de la inteligencia no biológica, la inmortalidad y un progreso científico sin precedentes“.

Sin perjuicio de todo lo anterior,  la tecnología exponencial, con todos los cambios estructurales asociados a ella, viene a complementar en mayor o menor grado al profesional del Derecho. De manera especial, al que antes comprenda las nuevas dimensiones.

Pero a su vez hay que considerar que aquélla hará precisa la incorporación de un gran número de juristas especializados en tecnología que contribuyan a la regulación de derechos y obligaciones en un tiempo de cambio hacia una sociedad dependiente cada vez más de elementos que ya están impactando en la dignidad humana así como en diferentes espacios personales que requieren la suma protección.

Indudablemente esta cuestión también será generadora de profundos debates éticos, económicos, jurídicos y sociales sobre las causas, consecuencias y límites de esta explosión tecnológica que ya ha sido recogida por la literatura de ciencia ficción desde hace décadas.

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